1812: El cerco de Zitácuaro y el fuego de Cuautla
Episodio 5 de la serie 'Historia política de México, año por año'. En este capítulo (Parte 1 de 3 de 1812) analizamos los acontecimientos ocurridos entre enero y abril de 1812: el ataque del brigadier Félix María Calleja a la sede insurgente en Zitácuaro, la dispersión de la Suprema Junta Gubernativ
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Apertura: El dilema del fuego y la ceniza
El año de 1812 abre sobre la Nueva España con el crujido de las marchas militares y el eco de los cañones en las montañas del centro. En las primeras horas de enero, el gobierno virreinal de Francisco Xavier Venegas busca asestar un golpe definitivo al corazón político de la insurrección.
No se trata solo de pacificar caminos, sino de extirpar el germen republicano y autónomo que intenta articularse desde los valles michoacanos. Para la élite realista, la captura o destrucción de la Suprema Junta Nacional Americana significaría el fin de la pesadilla iniciada en Dolores.
Sin embargo, la geografía novohispana y la determinación de los nuevos caudillos demostrarán que la rebelión ya no depende de un solo hombre ni de una sola ciudad. La guerra ha mutado, pasando de la masa incontrolable a la táctica militar de contención y desgaste.
El poder en disputa: Virreinato y Junta insurgente
En la Ciudad de México, el virrey Francisco Xavier Venegas gobierna bajo una doble presión: las exigencias económicas de la Península asolada por la invasión napoleónica y la constante amenaza de colapso fiscal en la colonia.
La estructura virreinal depende desesperadamente del comercio y las minas, pero las carreteras principales siguen asediadas por partidas rebeldes que ahogan el abasto de la capital. Frente al aparato del viceministerio se yergue la Suprema Junta Nacional Americana instalada en Zitácuaro, encabezada por Ignacio López Rayón.
Esta institución intenta unificar el mando político y emitir directrices gubernamentales para dar legitimidad diplomática e interna a la causa insurgente. Sin embargo, la autoridad de la Junta es frágil y convive con la autonomía pragmática de jefes regionales que operan con sus propios recursos.
Al mismo tiempo, la jerarquía eclesiástica oficial combate al movimiento desde las tribunas del fe eclesiástico. El 16 de enero de 1812, el obispo de Puebla, Manuel Ignacio González de Campillo,
dirige una circular a los sacerdotes del país para desacreditar abiertamente a la Junta de Zitácuaro y exhortar a la feligresía a mantener su lealtad incondicional al virrey Venegas.
Rostros de la contienda: De Calleja a Morelos
El brazo ejecutor del Virreinato es el brigadier Félix María Calleja, comandante del Ejército del Centro y militar de impecable disciplina técnica. Calleja entiende la guerra no como una persecución de bandas,
sino como una campaña metódica de pacificación que combina el terror sistemático sobre las poblaciones rebeldes con el control rígido de los nudos viarios. En el bando insurgente, la figura emergente con mayor peso estratégico es el sacerdote José María Morelos y Pavón.
Tras la caída de los primeros líderes en Chihuahua, Morelos ha demostrado una extraordinaria capacidad de organización militar en el sur, rodeándose de oficiales capaces como Hermenegildo Galeana, Mariano Matamoros y la familia Bravo.
Mientras tanto, en las sombras de la capital, jóvenes audaces buscan la forma de incorporarse al combate directo. En los primeros días de enero de 1812,
el futuro héroe republicano Guadalupe Victoria abandona clandestinamente la Ciudad de México con el firme propósito de sumarse a las fuerzas insurgentes que operan en las faldas de la Sierra Madre Sur.
De la caída de Zitácuaro al cerco de Cuautla
El año arranca con triunfos alternados para ambos bandos en el plano operativo. El 1 de enero de 1812, las tropas de José María Morelos ingresan triunfantes a la ciudad minera de Taxco. Sin embargo,
apenas veinticuatro horas después, el 2 de enero, Félix María Calleja ataca con furia la villa de Zitácuaro, donde unos veintidós mil insurgentes mal armados no consiguen sostener la plaza frente a seis mil soldados realistas disciplinados.
La victoria realista en Zitácuaro desplaza a la Suprema Junta hacia Huaniqueo y Tlalchapa. Calleja permanece quince días en el lugar ordenando pesquisas, ejecuciones sumarias y la quema parcial del poblado para escarmentar a los simpatizantes del movimiento.
Lejos de pacificarse, el Bajío y el centro sufren nuevos embates insurgentes, como las incursiones de Albino García sobre Irapuato los días 11 y 12 de enero. En el teatro sur, la violencia no da tregua a las tropas de la Corona.
Entre el 17 y el 20 de enero, Hermenegildo Galeana combate encarnizadamente contra el coronel realista Rosendo Porlier en Tecualoya. Tras cabalgar jornadas exhaustivas, el 22 de enero Morelos arriba a Tenancingo y, aun exhausto y presenciando la batalla sentado, logra derrotar a Porlier, despejando la ruta hacia el valle de Morelos.
Consciente del peligro que representa esta consolidación rebelde cerca de la capital, Morelos ingresa a Cuautla el 7 de febrero de 1812, donde Víctor Bravo ya levantaba fortificaciones. La madrugada del 19 de febrero, Félix María Calleja lanza un masivo asalto por sorpresa contra la plaza. Tras horas de sangriento combate urbano,
donde sobresale la acción heroica del niño Narciso Mendoza al disparar un cañón abandonado, los realistas son repelidos con cuantiosas pérdidas y deciden transformar el ataque directo en un cerco sofocante.
El sitio de Cuautla se transforma en una hoguera de desgaste desgarradora. Los insurgentes resisten semanas bajo el cañoneo, las epidemias y el hambre, mientras las fuerzas de auxilio intentan coordinar maniobras exteriores.
El 15 de marzo, en Yanhuitlán, Oaxaca, los insurgentes Miguel y Nicolás Bravo y Valerio Trujano deben suspender el cerco sobre las fuerzas realistas de Régules para marchar a toda prisa en apoyo de Morelos,
mientras el 5 de abril Régules contraataca sitiando a Trujano en Huajuapan. Para romper el cerco, Morelos envía el 10 de abril a Mariano Matamoros hacia Toluca para solicitar auxilios a López Rayón.
Rayón, sin embargo, se encuentra bloqueado reteniendo al coronel Porlier. Hacia finales del mes, la diplomacia de las armas alcanza su punto álgido: el 30 de abril,
Calleja envía una carta exigiendo la rendición de la plaza a cambio del indulto para los jefes insurgentes; Morelos responde con altivez ofreciendo el mismo indulto al comandante realista.
La economía de una tierra en llamas
El despliegue de las operaciones militares paraliza la golpeada economía virreinal. El control insurgente sobre los valles de producción agrícola y las rutas mineras de Taxco e Irapuato impide el flujo habitual de metales preciosos hacia las fundiciones oficiales y los puertos de exportación.
El impacto en las ciudades es brutal. La interrupción del comercio terrestre provoca una especulación desmedida en el precio del maíz, el trigo y los cárnicos.
Las autoridades coloniales imponen contribuciones extraordinarias a los consulados de comerciantes y a los propietarios rurales para financiar los sueldos y pertrechos de las tropas que sitian Cuautla.
Cortes de Cádiz y la geopolítica novohispana
Mientras las armas resuenan en Cuautla, en el puerto de Veracruz desembarca el 14 de enero de 1812 el emblemático Batallón de Asturias, enviado desde la Península para sofocar la rebelión. La población veracruzana los recibe con entusiasmo inicial, pero pronto la indisciplina y los abusos de los peninsulares generan el repudio de los locales.
El avance del Batallón de Asturias hacia el interior del país se convierte en una pesadilla logística. Incesantemente acosados por guerrillas rebeldes en escaramuzas constantes,
los refuerzos españoles quedan diezmados y varados en el pueblo de Nopalucan hacia el 21 de marzo, sin lograr jamás sumarse a las operaciones de Calleja frente a Cuautla.
En el frente interior, la guerra de partidas se extiende hacia el puerto de salida a Europa. En las montañas de Maltrata, Veracruz, el cura Fuentes Alarcón se levanta en armas junto a Miguel Moreno con la encomienda de cortar el suministro de víveres a la plaza realista de Orizaba,
entorpeciendo el cordón comercial hacia la costa. Sin embargo, el aparato represivo virreinal cobró valiosas víctimas para la causa insurgente.
El 4 de abril de 1812 es capturado en las inmediaciones de Guadalajara el líder insurgente José Antonio Torres, 'El Amo', célebre por haber tomado la capital jalisciense en 1810. Su captura representa un duro golpe a la red rebelde del occidente.
La audacia de la insurrección se manifiesta incluso en las regiones mineras del centro. El 12 de abril, las fuerzas insurgentes dirigidas por Miguel Serrano y Vicente Beristain asaltan con quinientos hombres la rica ciudad de Pachuca; tras vencer la tenaz resistencia realista con el apoyo de mil indígenas locales,
logran hacerse con un botín apreciable de armas y barras de plata.
El mundo en 1812: Cádiz, las Américas y los Estados Unidos
Mientras la Nueva España se desangra en luchas regionales, en la Península Ibérica asediada se produce un acontecimiento histórico trascendental. El 19 de marzo de 1812, las Cortes reunidas en la ciudad de Cádiz promulgan la Constitución Política de la Monarquía Española,
un texto de profundo corte liberal que consagra la soberanía nacional y transforma a los súbditos americanos en ciudadanos del Imperio. Al otro lado del continente, el fervor revolucionario convulsiona otras latitudes hispanoamericanas.
En Chile sale a la luz el 13 de febrero el primer número del periódico La Aurora de Chile para difundir el pensamiento republicano, mientras que el 27 de febrero Manuel Belgrano enarbola por primera vez la bandera argentina a orillas del río Paraná.
Las catástrofes naturales también sacuden el mapa político. El 26 de marzo de 1812, un devastador terremoto de magnitud 7.7 destruye la ciudad de Caracas, causando más de veinte mil muertos.
Las autoridades eclesiásticas realistas aprovechan el desastre para predicar que la ruina es un castigo divino contra la recién declarada Primera República de Venezuela. En el norte anglosajón, la diplomacia estadounidense vigila estrechamente la inestabilidad de las fronteras hispanas. El 14 de marzo,
el agente consular William Shaler informa al secretario de Estado James Monroe sobre sus contactos con revolucionarios novohispanos, financiando a finales de ese mes en Nueva Orleans la estancia de José Bernardo Gutiérrez de Lara para organizar una expedición filibustera hacia Texas.
Hacia el 28 de abril de 1812, Gutiérrez de Lara y Shaler arriban a Natchitoches, Luisiana, sentando las bases operativas de la futura expedición Gutiérrez-Magee. Paralelamente,
la tensión en la frontera atlántica escala cuando el 4 de abril James Monroe revoca las órdenes del general George Mathews en la Florida Oriental española, anticipando la inminente conflagración de la Guerra de 1812 entre Estados Unidos y Gran Bretaña.
Mito vs. historia documentada
La memoria popular ha retratado con frecuencia la resistencia insurgente en Cuautla como una improvisación heroica alimentada exclusivamente por la desesperación popular. No obstante, la documentación militar conservada revela que José María Morelos preparó la plaza de manera profundamente metódica.
Bajo la supervisión técnica de Leonardo Bravo, se fortificaron conventos, se abrieron troneras en los muros principales de la ciudad y se coordinó el almacenamiento previo de provisiones gracias a Mariano Matamoros. La resistencia de Cuautla fue, ante todo, una muestra de ingeniería de campaña y mando táctico profesional que descolocó a los mejores mandos veteranos del ejército realista.
El saldo del primer cuatrimestre y el pago del hook
Al finalizar el mes de abril de 1812, el escenario político y militar novohispano ha cambiado radicalmente. La estratagema realista de exterminar el movimiento insurgente mediante la toma de Zitácuaro fracasó en su objetivo de fondo: aunque la Junta perdió su sede,
los focos rebeldes se multiplicaron con una autonomía táctica inusitada. En el encierro de Cuautla, Morelos demostró que el ejército virreinal no era invencible y que las tropas regulares podían ser contenidas mediante una defensa atrincherada e inteligente.
El desgaste físico y moral infligido a las tropas de Calleja socavó el prestigio del viceministerio y resquebrajó la confianza de la élite borbónica en una solución militar rápida. El fuego consumió la villa de Zitácuaro, pero las cenizas de la Junta propagaron la rebelión a lo largo del centro y el sur de la Nueva España.
Con el sitio de Cuautla al borde de un desenlace dramático y la Constitución de Cádiz recién firmada en Europa, la contienda novohispana se encamina hacia una nueva fase de radicalización institucional y choque ideológico.
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Fuentes
- Del Arenal Fenochio, Jaime. Cronología de la Independencia (1808-1821), INEHRM, 2011 — https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:M%C3%A3xico_en_1812
- Wikipedia: Sitio de Cuautla — https://es.wikipedia.org/wiki/Sitio_de_Cuautla
- Wikipedia: Constitución española de 1812 — https://es.wikipedia.org/wiki/Constituci%C3%B3n_espa%C3%B1ola_de_1812
- Founders Online: Madison and the Problem of Mexican Independence — https://founders.archives.gov/documents/Madison/03-05-02-0179
- Texas State Historical Association: Gutierrez-Magee Expedition — https://www.tshaonline.org/handbook/entries/gutierrez-magee-expedition
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